Noches acústicas. Escribo mientras se termina de secar mi alma

Lo irreconciliable

Carlos, si en algún hemisferio de este basto infinito te encontrases mi alma, por favor, recuérdale lo mucho que te amé. Lo que vieron mis manos cuando abriste las tuyas. Convéncela de que hubo antecedente,  que hubo tanta vida para tanta muerte. Recuerdame lo mucho que te amé.

Quiero que seas testigo de mi última explosión. Perdóname.

Quiero que quedes libre de mi apéndice.

Si encontrases mi alma, o sus pedazos, por favor, reúnela, recógela. Que se coman los ecos su epidermis, pero que nunca lo sepa. Y permítele entrar, o salir, lo que sea, cuando sea. Mientras se pueda, dile. Dile que se acabaron de exprimir las ciudades, dile que terminaron de quemarse los barcos, sus reliquias, sus puentes, sus ruinas y sus triángulos. Dile que es tiempo, dile que es necesario. Recuérdale lo mucho que te amé.

¡Carlos! El amor  verdadero tiene nombre. El amor tiene un nombre verdadero. El amor y su único pronombre.

Tú, nada más y tú, lo único que pude rescatar de esta hendidura, liberándote.

Tú, toda luz, y toda oscuridad, en un solo poema: Lo irreconciliable.

Madame X

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s