Noches acústicas. Escribo mientras se termina de secar mi alma

Lo irreparable

¿Recuerdas esos días, Aída? Días inútiles entre paredes mohosas e ideas que se quedaron agolpadas (quién sabe). En la tinta de no sé qué principio. De la pluma sin fechas. Color invisible. Temperatura de ansias y calor invisible. Chocolat. De la pluma sin fechas…

Jugabas a la química de los encuentros. Ardías. Todavía no existías pero ardías. Suponte. Imagina.  Qué difícil poder imaginarte. Tejiendo. Años de clorofila sin desinfectar, dijiste. Y pusiste el amor en una de esas. Capsulas de porcelana para que durara. Para que dure, dijiste. Para que resista. Lo calentabas la noche con la flama pequeña de una, más pequeña, lamparita de alcohol a fuego lento. Lento. Fabricabas milagros con la materia prima del suspiro. Aída, ésa era tu idea del amor perfecto. Para que dure, dijiste. Todavía creías que podía arder por siempre.

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