¿Y me dices que lo olvide? Y primero me hablas con tus ojos de goma de mascar / que se pegan en -casi- todas partes (donde pone uno el pie) A eso le llamaron inestabilidad.
Estoy enamorada de Darío. Ya sé!! Ya sé: Darío no me quiere. Ningún hombre seré capaz ¡jamás! de amarme pese a todo, contra todo, con todo… ni con toda la vida que le reste. No es lo que pido y No es lo que ambiciono. Me basta el mar. Estoy
perdidamente enamorada de Darío,
Me abandono a su cuerpo como si de las olas, como si de los cielos se tratara. Darío ya no es el mar.
Darío ahora es un río en el que van mis besos. Mis anhelos ardientes. Darío es un deseo que enmudece, que inspira, que camina sin ritmo enamorándose mil veces (mil mil veces) del amor encontrado y extraviado (otra vez)
Darío es una lima que delinea la tarde mientras se desmorona // y se desenamora de mis manos.
Darío es una boca que no muerdo ni beso
Cuando pasa la euforia del momento total sólo nos queda eso: Darío y más Darío (Y sus dedos atentos, y su voz diluida en una humeante sopa de sonidos… Darío…
